El 31 de Julio fue el comienzo de una aventura que llevábamos meses soñando.
Como era una aventura y no un paseo, no podía empezar sin complicaciones. Dado que compramos los billetes casi a última hora y los precios estaban por las nubes (gracias a que mi empresa no me dejó comprarlos antes), volar desde Madrid a Nicaragua no era una misión fácil. De hecho era imposible: tuvimos que volar a Costa Rica y desde ahí buscarnos la vida.
Bueno, Alicia voló directamente a San José. Y es más, es business class, por su cara bonita. Así que el que suscribe el título es David, que se comió 23 felices horas y una magnífica ruta Madrid - México DF - San José de Costa Rica.
Y lo que quedaba, que era llegar a Granada. Pero eso habría que dejarlo para el día siguiente. Elvis nos esperaba en su posada, y nosotros ansiábamos su cama.

Ali si que sabe! A ver si aprendes un poco Brist... Hay que viajar con clase!
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