Las fronteras no fueron complicadas, tan sólo un tanto cansinas por el agobio de los chavales que ofrecen cambio de forma repetitiva (es decir, que el mismo chaval te pregunta seis veces si quieres cambiar dólares a córdobas). Y en menos de 8 horas ya estábamos en Granada. Era de noche y nos dejaron en un sitio cualquiera. Pedimos indicaciones a los lugareños y nos dijeron "Uy, eso está muuuy largo!"...pero confiamos en que atravesar una ciudad tan pequeña no sería tan difícil.
Con las mochilas a cuestas y sorteando hoyos, cagadas de caballo, gente relajándose en sus mecedoras en la acera, y todo sea dicho, después de preguntar a 5 ó 5 personas cómo llegar, encontramos el 532 de la calle Santa Lucía: nuestra casa durante los próximos dos meses.
| # 532 |
Sin lugar a dudas una casa interesante. Donada por uno de los fundadores de La Esperanza de Granada (la ONG donde trabajamos), desde el primer momento nos advirtieron nuestros nuevos compañeros: "Chicos, aquí hay ratones, cuidado con la comida", "Os van a comer las pulgas y los mosquitos, pero el relec aquí no sirve pa ná" o "La ducha es ese depósito de agua en el patio, que tiene un grifo debajo y está cubierta con plástico negro para dar "privacidad" ". Pero bueno, tenemos ventiladores, una cama grande y un ordenador para hacer este blog, así que estamos seguros que todo irá bien y viviremos para contarlo.

bueno 8 horas en bus no es ná! Además seguro que os dieron un snack. Y mejor el Sr Seagal que una peli sobre un entrenador cristiano que gana la liga por su gran fé no? El mundo de los viajes en autobús por América Latina es toda una "cultura" como la absenta en Alemania.
ResponderEliminarSuerte jóvenes!!