| Una buena vista para despertar |
| Antes de subir, es importante saber por dónde salir en caso de emergencia |
Lo cierto es que el plan del fin de semana fue bastante completito (o, mejor dicho, una real paliza). Sin el más mínimo descanso, dejamos nuestros bártulos en el hostal y nos dirigimos a San Ramón para subir a una cascada a toda prisa, pues quedaba poco tiempo de sol. La subidita, que según Luis Carlos era perfectamente apta para personas de la 3ª edad, no era en absoluto moco de pavo. La combinación de ruta empedrada, camino de barro y saltos por el río nos machacó bien los gemelos y para colmo, temiendo que el Sol no nos diera tiempo a volver a casa, ni siquiera llegamos a la cascada pues nos dimos la vuelta antes.
Y eso sólo era el comienzo. El 2º día nuestro plan consistía en subir el volcán Maderas. En principio un paseo asequible, una montaña de 1,400 m desde el mar. Pero después de un buen desayuno a base de gallo pinto salimos del hostal a las 6.30 de la mañana y llegamos de nuevo a las 7.30 de la tarde (es decir, casi 13 horas de caminata). Fango, lodo, barro y demás categorías de asco estuvieron presentes a lo largo de todo el camino de subida, enredados entre las lianas y las raíces de los árboles, alrededor de las piedras e incluso dentro de charcos de medio metro de profundidad. Barro que llegó a calar hasta los calcetines más largos. Piedras cubiertas de musgo y mojadas por la lluvia. En resumen, hostias por todas partes, espinillas doloridas y manos llenas de raspones. Pero las 6 horas de paliza merecieron la pena. Las vistas del volcán Concepción y de la laguna del volcán Maderas son absolutamente maravillosas y de hecho rara vez se consiguen ambas a la vez. Tuvimos suerte. Y además nos dimos un chapuzón en la laguna del cráter del volcán, donde éramos, como mucho, 15 afortunados.
Para hacer la aventura más dura, David subió el volcán en sandalias. Hasta ahí bien. Pero la bajada con los pies llenos de fango fue un auténtico martirio. Hubo un trecho descalzo y finalmente optamos por el look guiri: sandalias con calcetines. Tan sólo 5 horas de bajada...
Y al día siguiente, con las piernas destrozadas nos tocó ejercitar los brazos: 3 horitas remando en un kayak por el río Istián. Alicia remó bien. Consiguió superar sus problemillas de arritmia y superamos la prueba con creces. A pesar de ello, no conseguimos ver los famosos caimanes que pueblan la zona. Solamente tortugas, garzas de varios tipos y otras aves aladas, con pico y con nombres variados.
En definitiva, un fin de semana arduo y plagado de acción que nos devolvió a Granada hechos polvo, con unas agujetas de aupa pero satisfechos.
Y ya veremos cómo se las apaña David para ir mañana a la escuela con las piernas doloridas en bicicleta...
| Herbin, nuestro guía para el ascenso |
| Buen calzado para subir volcanes; Mal calzado para bajarlos |
| Lo habíamos avisado: ahora estamos arriba. El volcán Concepción visto desde la cima del volcán Maderas Primera misión cumplida: llegar arriba. Ahora queda un paseíto hasta la laguna de ahí abajo! |
| Disfrutando de un baño en la laguna del cráter del volcan Maderas |
| Una de las miles de variedades de mariposas de la isla |
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