Diario de dos voluntarios españoles en Granada, Nicaragua

lunes, 6 de septiembre de 2010

Chibolillo



 A Isaac le gusta jugar a "chibola", como llaman aquí a las canicas. Por eso le llamo Chibolillo.

"Su mamá lo muele a palos a diario", me han dicho hoy en la comunidad. "De chiquito le golpeó tanto que se quedó loco".

La madre tiene cara de asco, como de tener la cabeza envuelta en una bolsa de pedos. También tiene mala hostia. A uno de sus hijos le marcó la cara con un hierro incandescente.

Chibolillo sabe poco. Por no saber, no sabe ni cuántos años tiene. Está en 1º de Primaria y tiene 10 años, pero a la pregunta "¿Cuántos años tienes?" contesta "Mmm...seis". Es el tercero de 6 hermanos y se está quedando atrás. Uno de ellos ya le ha adelantado un curso en la escuela.

Le gusta estar solo, subirse a la rama del árbol en la escuela o quedarse en cuclillas al lado de su casa. Cuando le acaricio la cabeza, me dice "No me toque ahí, profesor, me duele".

Le cuesta sonreír. No bastan las cosquillas ni regalarle un pedazo de pan. Sólo sonríe cuando lleva su bolsita de chibolas en el bolsillo.

"Cuando hay luna llena, se le va la cabeza y la lía a pedradas con todo el mundo. Hasta su madre se encierra en la casa".

Todo el mundo sabe que Chibolillo es buena gente. Sólo nació en la casa equivocada.

(Para Isaac y para Luis Marqués)

 

2 comentarios:

  1. me encanta como redactáis! me lo he subido a fb y todo! que wapada lo de los blogs viajeros!

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  2. Grande Chibolillo! Dile que tiene un fan en Accra...cuando te vayas comprale unos chibolillos nuevos y dile que son de parte mia!!
    Abrazos

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