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| Un viejo amigo |
Desde hace dos semanas, el Ministerio de Educación de Nicaragua ha retomado el reparto de comida en las escuelas en áreas desfavorecidas del país. Por alguna razón, la distribución de sacos de maíz, arroz, frijoles y cereales estuvo parada durante algunos meses.
Cada día, la maestra entrega una medida de cada ingrediente a un niño de la clase, para que sus papás se encarguen de cocinar para toda la clase. Para añadirle algo de color al alimento, los padres suelen comprar algo más de sustancia, ya sean tortillas, pan, queso crema o similares de precio favorable.
Ahora, los niños ya tienen una excusa más para ir al cole: llenar la panza y ahorrarle unos pesillos a la familia. Algunos chavalitos sólo llenan su mochila de hambre, y se olvidan los libros y los lápices para reemplazarlos por un vaso, una cuchara y un plato.
En la hora de la comida hemos presenciado momentos que te remueven el alma: algún niño me ha ofrecido de su comida antes de probarla él...mientras que otro aprovechaba el descuido de su compañero para rebañarle los últimos granitos de arroz.
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| La profe poniendo orden |
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| Haciendo fila |
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| Cristian, uno de los que vienen a clase sin libros |
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| Gary, "Garito" para los amigos |
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| Wendy, Yuel y Pancho, sonrientes |
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| Alison y Jeffry, con su gallo pinto |
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| Ashli, con la boca llena...y la panza también |
Chavales! Sois muy grandes! Deberiais de hacer una gran ultima cena con todos los niños...yo me ofrezco a pagar toda la cena...me dices cuanto es y yo te lo doy en Madrid...que os parece la idea?
ResponderEliminarTengo ganas de veros!
nacho